Soy Pachamama

martes, 26 de enero de 2010

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Tal vez les parezca un poco raro, respecto a que normalmente hablamos de noticias ecológicas o tips. Pero hoy quiero ir un poco mas allá, hablar de la ecología desde un lado mas espiritual, por eso, deseo compartir con ustedes, este texto (ojala poco a poco, las personas tomen conciencia y defiendan y cuiden nuestra Madre Tierra):

 

Yo soy Sedna, la diosa del mar, la creadora de los inuit del Ártico  y entre los navajos soy la Mujer Cambiante, diosa araña de la creación, madre del Cielo y la Tierra.
Soy la Bisabuela Wakan de los sioux, la Mujer Bisonte Blanco de los lakotas y la Mujer del Peyote de los huicholes.
Soy Ixchel, la diosa luna de los mayas y Tonacayohua, la diosa cielo de los totonacas.

Los mejicas me llamaban Señora de la Falda de Jade y Señora de la Falda de Serpientes porque producía la vida, la muerte cíclica y la regeneración.
En Centroamérica, me han celebrado bajo el nombre de Flor Emplumada, la Estrella que humea en el bosque, patrona del amor, la sexualidad, los códices y las artes.

En Colombia soy Bauche, la diosa serpiente creadora en la laguna de Iguapé y en las selvas soy Nunguí, la fértil diosa que danza en los campos de yuca plantados por las mujeres jíbaros.
Los incas me llamaban Pachamama y me reconocían en mis hijas: Saramama, Cocamama, Axomama, Coyamama y Sañumama.
Soy la Mujer Jaguar de los Andes y la Jaguar Negra del Amazonas. En las costas del Brasil y del Uruguay me llaman Iemanjá, la diosa luna que emerge del mar.
Y para los tobas del Chaco paraguayo y argentino soy Aquehua, la diosa sol que bajó a la tierra para engendrar a los primeros seres humanos y regresó al cielo para nutrir la vida.
Soy la Sirena del Paraná y la Doncella de la Yerba Mate. Entre los pampas soy la Llorona, la Luz Mala de los huesos y la Vieja vestida de Novia.
También he sido la Telesita y la Difunta Correa. Entre los araucanos soy el Espíritu del Pehuén, la Diosa Madre de los mapuches. Danzo, canto, profetizo y curo con las machis, únicas sacerdotisas activas de esas tierras.

Y con máscaras sagradas estuve danzando con las onas y yaganes de la austral Tierras del Fuego.

Soy Muchas y Soy Una.
Soy la Pachamama.

Reciclando Papel. Actividad para los pequeños ecologistas.

miércoles, 20 de enero de 2010

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Necesitarás agua, papel (si es de distintas texturas, mejor), una batidora (valdrá la de la cocina), un barreño de plástico, un bastidor o marco de madera con una malla, unos libros para usar a modo de prensa y una tela de algodón. Corta el papel en trozos muy pequeños y déjalos en remojo una o dos horas, hasta que se forme una pasta. Si usas agua caliente, tarda menos en deshacerse. No olvides cambiar el agua de vez en cuando, a medida que se vaya tiñendo con la tinta del papel. Tritura la pasta con la batidora hasta obtener una masa homogénea y viértela en el barreño. Si crees que es demasiado espesa, y no quieres que el papel obtenido parezca cartón, puedes añadir un poco de agua. Mete el bastidor en el barreño hasta que toda la malla quede cubierta por la pasta. Si quieres una capa de papel más gruesa, deja que entre más masa. Saca el bastidor y deja que el agua sobrante escurra para volcarlo con mucho cuidado sobre la tela de algodón. El papel irá secándose poco a poco. Coloca unos libros encima para que quede completamente liso. Puedes conseguir papeles de colores añadiendo al agua tintes vegetales o químicos, infusiones...

El niño del no y el agua. Un cuento ecológico para los mas pequeños.

lunes, 18 de enero de 2010

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Que mejor que un lindo cuento, para enseñarles a los mas pequeños de la casa, a cuidar nuestro ambiente?

Aquí comparto con ustedes, un cuento muy bonito, pueden leérselo a sus hijos y luego charlar con ellos sobre los que aprendieron.

 

Erase una vez un muchacho muy, muy desobediente al que su familia llamaba "el niño del No", porque cada vez que le ordenaban hacer algo, él hacía lo contrario. Si le decían que se levantara, él se quedaba en la cama. Si le decían que se vistiera, él se quedaba en pijama. Así una cosa tras otra y por eso su familia acabó olvidando su verdadero nombre y siempre se referían a él como "el niño del No". Se pasaba las horas viendo la televisión o delante de su ordenador y no respetaba ni a nadie ni a nada. Por ejemplo: si iba al baño, dejaba la luz encendida, y cuando le decían que la apagara él respondía: "ahora, ahora", pero no se movía del asiento. Si abría la nevera, la dejaba abierta y, cuando le decían que la cerrara, él respondía: "ahora, ahora", pero no se movía del asiento. Siempre hacía lo contrario.
Un día de esos en los que tienes la sensación de que va a ocurrir algo mágico "el niño del No" abrió el grifo del lavabo para lavarse la manos, pues las tenía pringadas de chocolate y se fue al salón a ver la tele, dejando el grifo abierto. Su madre, al oír caer el agua desde la cocina, le dijo: "¡Cierra el grifo!", y "el niño del No" respondió "ahora, ahora" y siguió viendo la tele. Su padre, al oír caer el agua desde su despacho, le dijo: "¡Cierra el grifo!", y "el niño del No" respondió: "ahora, ahora" y siguió viendo la tele. Su abuelo, al oír caer el agua desde su cuarto, le dijo: "¡Cierra el grifo!", y "el niño del No" respondió: "ahora, ahora" y siguió viendo la tele.
Al cabo de un buen rato, "el niño del No" sintió sed y gritó desde el sillón: "mamá, tráeme un vaso de agua", pero nadie respondió. Entonces gritó: "papá, tráeme un vaso de agua", pero nadie respondió. Entonces gritó: "abuelo, tráeme un vaso de agua", pero nadie respondió. Refunfuñando, se levantó para beber un vaso de agua pero, cual fue su sorpresa cuando, al abrir el grifo, no cayó ni una gota.
"¿Dónde está el agua?", se preguntó, y empezó a buscarla por todas partes. La buscó en los cajones y en los armarios, en las habitaciones y debajo de las camas, buscó en el trastero y hasta miró por la ventana por si el agua se había ido de paseo. Entonces pensó: "grifo tonto, seguro que se ha atascado", y metió uno de sus dedos en el grifo para comprobarlo. Y en aquel momento, desde el dedo que tenía dentro del grifo hasta los dedos de los pies, "el niño del No" se convirtió en una gota de agua y se coló por el desagüe.
Mientras se deslizaba por las tuberías como si bajara por un enorme tobogán "el niño del No" gritaba "¡que no sé nadar!” Y estuvo cayendo y cayendo hasta llegar a un río subterráneo. Allí se encontró con otras gotas que le miraban raro. Él decía: "¿qué miráis?", y las gotas respondían "glub, glub". Sin saber hasta dónde iba, recorrió junto a las otras gotas el camino del río subterráneo hasta llegar a una laguna, donde millones de gotas esperaban.
"¿Qué hacéis aquí?" - preguntó "el niño del no". Y las gotas respondían: "Glub, glub". Una gota que hablaba el lenguaje de los niños, se acercó y le dijo:
- "Vamos a crear electricidad".
- "¿Para qué?", preguntó el niño.
- "Para muchas cosas", respondió la gota. "Para que tengas luz en tu casa, para que los electrodomésticos, como la nevera o la lavadora funcionen... ¿Quieres ayudarnos? Ninguna gota sobra".
Y "el niño del no", para no variar, contestó: "no. Prefiero irme a mi casa a jugar con el ordenador". "Pues para eso hace falta electricidad", le explicó la gota.
De repente, una gota que parecía mandar más que las otras gotas, dio la orden y todas las gotas se prepararon para crear energía. Como si fueran una sola, se abalanzaron contra una pared, formando montañas de espuma, mientras el niño del no las observaba desde atrás. Miraba cómo trabajaban juntas, cómo sudaban la gota gorda para que él pudiera tener electricidad en su casa y recordó lo que le había dicho la gota que hablaba el idioma de los niños: "ninguna gota sobra". Y sintió por dentro algo que sólo se puede sentir en uno de esos días en que algo mágico puede ocurrir: sintió la necesidad de ayudar. Y se unió al resto de las gotas para crear energía.
Cuando hubo terminado, se coló por una cañería y regresó nuevamente al grifo de su casa y se transformó en niño nuevamente. Dio muchos besos y abrazos a sus padres y abuelo y, aunque ellos no creyeron su historia, comprobaron que algo había cambiado, porque si le pedían que pagara la luz, en lugar de decir "ahora, ahora...", decía "ahorra, ahorra..." y la apagaba corriendo, pues había comprendido la importancia de ahorrar energía y el enorme esfuerzo que suponía crearla. Y con el tiempo dejaron de llamarle "el niño del no" y recuperó su nombre.

 

Paco Ríos

Hacer compost. Actividad para los mas pequeños.

miércoles, 13 de enero de 2010

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Prepararlo es una forma sencilla de devolver a la tierra lo que obtenemos de ella. Sólo necesitas: una caja grande, bolsas de basura, material vegetal, tierra y desechos vegetales y una pala pequeña. Coge una caja y fórrala por dentro y por fuera con bolsas de basura. Haz unos agujeros en los lados para facilitar la ventilación. Coloca tu depósito en un lugar soleado y que tu hijo vaya añadiendo los desperdicios de la cocina, materia vegetal y un poco de tierra. Removed la mezcla cada pocos días con una pala. En un par de semanas, si hace buen tiempo, tendrás un abono perfecto para tu jardín y macetas.

Para los mas chiquitos!!!

martes, 12 de enero de 2010

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Hemos comenzado las vacaciones de verano, al menos aqui en Argentina… Y los chicos estan en casa. Por eso, iremos posteando algunos juegos para que ellos también puedan disfrutar… Y de paso, aprenden a cuidar el ambiente.

Esperamos que lo disfruten, esta vez, PARA LOS MAS CHIQUITOS DE LA CASA, LOS PEQUEÑOS ECOLOGISTAS!!!

 

Hoy compartimos con ustedes, un grafico para unir los puntos… ¿Que se forma?

 

puntos

Ayudemos al Planeta!!!

Todos somos conscientes de la realidad que vive nuestro Medio Ambiente... Es hora de actuar. Por favor, hagan llegar el siguiente video a todas las personas que pueda. Entre todos podemos cambiar al Mundo y mejorarlo!!